Me invadía una sensación de fracaso absoluto, por sentir que no encajaba en el sistema, que te resumo a continuación:
En los estudios, nada me satisfacía completamente.
En el trabajo, después de una jornada de 8 horas, necesitaba estar toda la tarde tirada en la cama mirando el techo porque estaba saturada.
Conviviendo en pareja, anhelaba volver a vivir sola, llegando a creer que soy incapaz de vivir con otra persona. Lo mismo me pasaba cuando estaba en una reunión social y mi cuerpo empezaba a reclamarme irme a casa a descansar, pero mi cabeza me convencía de que es muy saludable hacer vida social, o de que tenía que acabar de escuchar la historia que me estaban contando.
Y en mi emprendimiento, descubrí que tampoco encajo en el marketng tradicional, que está hecho para gente que tiene batería de manera constante (la misma gente que no acaba reventada después de 8 horas de trabajo).
Resumiendo mucho, todo esto me pasaba porque:
Pienso muy profundo (hiperanalítica y perfeccionista hasta las trancas) y eso me demanda mucha energía.
Vivo tan intensamente mi mundo emocional, que colapso con frecuencia.
Tengo tanta capacidad de empatía, que mi tendencía es "medir" como se siente la otra persona, antes que tenerme en cuenta a mí.
Pero ahora sé que no estoy rota ni tengo un problema.
Simplemente funciono diferente a la mayoría de la gente y puedo adaptar mi vida a mí y no a lo que los demás esperan de mí.
Puede que esto te resuene.
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